EL POGROMO ESPAÑOL CONTRA EL INDEPENDENTISMO VASCO YA ESTÁ AQUÍ. EL JUEZ GARZÓN CRIMINALIZA A LA FUNDACIÓN JOXEMI ZUMALABE, A ABK Y A BAI EUSKAL HERRIARI.
GARA, 6/10/2000
Garzón opina que Zumalabe también es una «pantalla»
Interpreta que nació para controlar los movimientos populares al servicio de ETA
Ramón SOLA | IRUÑEA
La Fundación Joxemi Zumalabe y Autodeterminazioaren Biltzarrak, con una actividad totalmente pública y transparente en los últimos años al igual que ocurriera con Xaki o Ekin, quedan convertidas en estructuras ilegales y delictivas en los autos de la operación de Baltasar Garzón a los que ha tenido acceso GARA.
Según se puede leer en dos de los autos de entrada y registro, Garzón enmarca a ambas dentro de un «proyecto de desobediencia vinculado a los objetivos de construcción nacional» cuya titularidad atribuye a ETA-KAS, y que se habría iniciado en 1995.
Sus objetivos serían, a tenor del auto judicial, «la promoción de conductas colectivas de rechazo a la normativa emanada del Estado legítimo, pretendiendo su sustitución por otras que contribuyan a generar, de facto, un nuevo orden jurídico-político dentro del esquema de Estado Paralelo diseñado por la organización terrorista».
Es en este contexto en el que Garzón incluye iniciativas como la destinada a impulsar la puesta en marcha de un documento nacional de identidad vasco, compromiso adoptado incluso por la única institución nacional vasca, Udalbiltza.
Para Garzón, la Fundación Joxemi Zumalabe constituye un «mecanismo de apantallamiento», ya que su verdadero objetivo, según interpreta, sería controlar el movimiento popular, lo mismo que, en opinión del juez, hacía hasta entonces la organización alegal ASK.
Desobediencia civil, subversión
Frente al contenido del escrito judicial, la fundación expresa claramente sus objetivos en publicaciones como la ''Guía de los movimientos populares de Euskal Herria'', editada el pasado año. Allí explica que nació en diciembre de 1995 con el objetivo básico de servir a las organizaciones sociales para «defender la participación directa, la no delegación, la solidaridad y la no competitividad».
Tras los tres primeros años de funcionamiento, esta fundación acotó sus ambiciosos objetivos iniciales y se limitó a «fomentar el conocimiento recíproco y el trabajo en común de los diferentes movimientos», según explicó públicamente. A este objetivo han respondido iniciativas como las jornadas de reflexión periódicas, la citada guía, un vídeo sobre los movimientos populares vascos, el boletín ''''Fite!'''' o los llamados «módulos de formación», una iniciativa destinada a asesorar y apoyar a los integrantes de movimientos populares.
El auto de Garzón no sólo altera el sentido de los objetivos e iniciativas de la Fundación Joxemi Zumalabe, sino que hace lo mismo con Autodeterminazioaren Biltzarrak (ABK).
Según indica, la campaña de impulso al carnet de identidad vasco desarrollada desde esta organización se relaciona también con el «proyecto de desobediencia de ETA-KAS, que se concreta en 1998 en el denominado proyecto Piztu/Encender, con los objetivos explícitos de ''subvertir el orden constitucional'' y ''crear espacios de contrapoder''».
ABK, como Zumalabe, ha tenido una actividad pública intensa y ha impulsado la vía de la desobediencia civil a través de iniciativas cuya legitimidad y legalidad no se cuestionaba hasta ahora. Así, desde 1996 ha impulsado campañas por la popularización de las pegatinas EH en los vehículos, la colocación invertida de los sellos de correos en que aparezca el Rey español o el envío de postales a la Casa Real en las que se comunica «el deseo de no pertenecer a un reino impuesto por las armas».
Para cerrar el círculo de esta nueva operación, Garzón añade que todo este supuesto proyecto en el que incluye a Zumalabe y ABK es dirigido por Ekin desde la disolución de KAS. «Es ésta la que, junto a ETA, asume la superior dirección del mismo», añade. Con toda esta argumentación razona Garzón las detenciones practicadas ayer.
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